El Perú necesita de Fátima No temáis soy el Ángel de la Paz. Rezad conmigo Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman.
CampañasTienda VirtualTesoros de la FeDonaciones



«Tesoros de la Fe» Nº 167

Verdades Olvidadas  [+]  Versión Imprimible
AbcAbcAbc

Los Estados no pueden obrar como si Dios no existiera

El Estado tiene el deber de cumplir por medio del culto público las numerosas e importantes obligaciones que lo unen con Dios. La razón natural, que manda a cada hombre dar culto a Dios piadosa y santamente, porque de Él dependemos, y porque, habiendo salido de Él, a Él hemos de volver, impone la misma obligación a la sociedad civil. Los hombres no están menos sujetos al poder de Dios cuando viven unidos en sociedad que cuando viven aislados. La sociedad, por su parte, no está menos obligada que los particulares a dar gracias a Dios, a quien debe su existencia, su conservación y la innumerable abundancia de sus bienes. Por esta razón, así como no es lícito a nadie descuidar los propios deberes para con Dios, el mayor de los cuales es abrazar con el corazón y con las obras la religión, no la que cada uno prefiera, sino la que Dios manda y consta por argumentos ciertos e irrevocables como única y verdadera, de la misma manera los Estados no pueden obrar, sin incurrir en pecado, como si Dios no existiese, ni rechazar la religión como cosa extraña o inútil, ni pueden, por último, elegir indiferentemente una religión entre tantas.

Todo lo contrario. El Estado tiene la estricta obligación de admitir el culto divino en la forma con que el mismo Dios ha querido que se le venere. Es, por tanto, obligación grave de las autoridades honrar el santo nombre de Dios. Entre sus principales obligaciones deben colocar la obligación de favorecer la religión, defenderla con eficacia, ponerla bajo el amparo de las leyes, no legislar nada que sea contrario a la incolumidad de aquella. Obligación debida por los gobernantes también a sus ciudadanos. Porque todos los hombres hemos nacido y hemos sido criados para alcanzar un fin último y supremo, al que debemos referir todos nuestros propósitos, y que colocado en el cielo, más allá de la frágil brevedad de esta vida. Si, pues, de este sumo bien depende la felicidad perfecta y total de los hombres, la consecuencia es clara: la consecución de este bien importa tanto a cada uno de los ciudadanos que no hay ni puede haber otro asunto más importante. Por tanto, es necesario que el Estado, establecido para el bien de todos, al asegurar la prosperidad pública, proceda de tal forma que, lejos de crear obstáculos, dé todas las facilidades posibles a los ciudadanos para el logro de aquel bien sumo e inconmutable que naturalmente desean. La primera y principal de todas ellas consiste en procurar una inviolable y santa observancia de la religión, cuyos deberes unen al hombre con Dios 

 León XIII, Encíclica Immortale Dei, Sobre la Constitución cristiana del Estado, 1º de noviembre de 1885.



  




Artículos relacionados

¡No abuséis de la misericordia!
La dictadura del relativismo
¿Qué es el amor sino exageración?
El padre de familia que no reza
Hacer de los enemigos de la Iglesia mis propios enemigos personales
Una multitud de almas que caen en el infierno
El martirio de María
Llevas el nombre de Cristo, pero sería más justo si llevaras el de Pilatos
Nada más saludable que el recuerdo de los novísimos
No hay nada más constructivo que el "no te es lícito"




Informe de sus aportes a la Alianza de Fátima ¿Necesita que alguien rece por usted? Advocaciones marianas en el Perú Suscríbase a nuestro boletín


Peregrinando
Una luz que viene del campo
Suicidios en la juventud: ¿Por qué?
Santa Rosa de Lima
Capítulo 5: El mensaje salvador
Los confesionarios y el espíritu de la Iglesia
Noche Inolvidable
El mensaje de Fátima, hoy más urgente que nunca
Ideología de Género: Una persecución religiosa en ciernes
Nuestra Señora de Sonsoles
¿Por qué el tercer secreto de Fátima no fue divulgado en 1960?
Las milagrosas fuentes de agua de Fátima
El Señor de los Milagros
Lágrimas, milagroso aviso - Nueva Orleans 1972
Un remedio eficaz contra la amnesia religiosa
Maravillosa lección en los orígenes de Lourdes
Fátima: “una sola fe, un solo bautismo, una sola Iglesia”



 



Tesoros de la Fe


Nº 190 / Octubre de 2017

Mentalidad conservadora del interior rural
Vínculo con la tradición cultural y la familia

Hacienda San José, Chincha (Ica



Solicite aquí la visita de la Virgen Peregrina de Fátima




Santoral

18 de octubre

San Lucas Evangelista, Mártir

++ Siglo I Patras - Acaya. Médico de Antioquía convertido por San Pablo. Autor del III Evangelio y de los Hechos de los Apóstoles. Es célebre un cuadro de Nuestra Señora que él habría pintado. Aunque no se tengan datos concretos, a respecto de su muerte, una tradición autorizada afirma que sufrió el martirio junto al apóstol San Andrés en Patras, provincia romana de Acaya.

Más información aquí.






Ayude a difundir el mensaje de Fátima
Alianza de Fátima | Donaciones | Solicite visita de la Virgen | Tienda Virtual

Campaña promovida por la Asociación Santo Tomás de Aquino
Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú
..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... .....