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«Tesoros de la Fe» Nº 171

Verdades Olvidadas  [+]  Versión Imprimible
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La Iglesia, santa y católica,
crecerá hasta el fin de los siglos

Esto no significa que cada miembro de la Iglesia, considerado separadamente, no pueda alejarse de la perfección y perderse. Pero la Providencia, que vela sin cesar sobre la Esposa del Verbo Encarnado, no podría permitir que aquellas deserciones internas la destruyan o interrumpan su crecimiento.

Independientemente de los esfuerzos de sus enemigos internos o externos, la Iglesia siempre continuará a crecer hasta el fin de los siglos. Crecerá en extensión, por los elementos nuevos que asimilará sin cesar; crecerá en luz, por las afirmaciones cada vez más explícitas que opondrá a los errores; crecerá en gracia y en méritos, por los actos de virtud que sus miembros nuevos producirán continuamente, bajo la influencia del Espíritu de Dios.

El momento en que cese este triple progreso, el momento en que el cuerpo de Jesucristo alcance su pleno crecimiento, será el momento en que él será elevado a la gloria, para participar en la felicidad de su Jefe divino. Así, en el ápice de la humanidad, se realizará, a pesar de todos los obstáculos, un progreso real y un progreso auténticamente divino.  

Henri Ramière S. J., El Reino de Jesucristo en la Historia, Livraria Civilização Editora, Porto, 2001, p. 205-206.



  




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+1231 Marburgo - Alemania. Hija del rey de Hungría, casada con el duque de Turingia, enviudó a los 20 años con tres hijos. Abandonada y perseguida por los parientes del marido después de la muerte de éste, y sin recursos, ofreció sus servicios a un hospital de leprosos, falleciendo en la paciencia, pobreza y humillación a los 24 años de edad.

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