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«Tesoros de la Fe» Nº 205

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Adoración de los Reyes Magos

Giotto di Bondone, 1304-1306 – Fresco, Capilla de los Scrovegni, Padua

Tranquilidad sobrenatural y oración a los pies del Niño Dios

Plinio Corrêa de Oliveira

LOS REYES MAGOS, de acuerdo con la tradición, vinieron de Oriente trayendo sus regalos para el Niño Jesús.

Atrás de la Santísima Virgen aparecen un ángel, San José, santos y otras personas del Templo que el autor quiso representar. O tal vez sean personas que algún día en el futuro habrían de contemplar tal escena en espíritu y en oración.

Llama la atención lo siguiente: uno de los reyes está adorando al Niño Jesús y besando sus pies. Los dos otros monarcas están tranquilos, complacidos en oración frente a la Virgen María y el Niño Dios, viendo a su compañero de viaje, a su hermano en la realeza, adorar al Divino Infante. Y están contentos con todo lo que ocurre, aguardando su turno. Pero sin impaciencia, con la tranquilidad y la serenidad medieval, que expresaba bien la presencia de Dios, el espíritu y la gracia divina en el alma de esos personajes.

Inmediatamente detrás de los dos reyes, se nota a un hombre que está frenando o subyugando al camello, a fin de que este no cree problemas. Este individuo es un animalis homo, sin nada de sobrenatural, de tranquilo y de sereno. Es un hombre bruto, agitado y prestando atención a todo, de nariz puntiaguda, de ojos saltados y mandón. Está bien a la altura de un camellero.



  




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+999 Sehl. “Maravilla de gracia y de belleza”, de ella dice San Odilón. Enviudando a los 19 años, se casó en segundas nupcias con Otto I. Éste recibió del Papa la corona de Carlo Magno, tornándose Emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico. Con la muerte del marido, Adelaida gobernó el Imperio hasta la mayoría de edad su hijo.








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