El Perú necesita de Fátima Si los hombres supiesen lo que es la eternidad, harían todo para cambiar de vida.
CampañasTienda VirtualTesoros de la FeDonaciones



«Tesoros de la Fe» Nº 56 > Tema “Las Virtudes Principales y de otras cosas necesarias que debe saber el cristiano”

Lectura Espiritual  [+]  Versión Imprimible
AbcAbcAbc

De las Bienaventuranzas Evangélicas


Jesucristo nos propuso las bienaventuranzas para que detestemos las máximas del mundo y nos estimulemos a amar y practicar las máximas de su Evangelio. Las bienaventuranzas evangélicas son ocho:


1. Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

2. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán la tierra.

3. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.

4. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán hartos.

5. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

6. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

7. Bienaventurados los pacíficos, porque ellos serán llamados hijos de Dios; y,

8. Bienaventurados los que padecen persecución a causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

La parábola del buen samaritano es un ejemplo de la práctica de la virtud de la misericordia


*     *     *

El mundo llama bienaventurados a los que abundan en riquezas y honores, que viven regocijadamente y no tienen ocasión alguna de padecer.

Los pobres de espíritu que Jesucristo llama bienaventurados son los que tienen el corazón desasido de las riquezas, hacen buen uso de ellas si las poseen, no las buscan con solicitud si no las tienen, y sufren con resignación su pérdida si se las quitan.

Mansos son los que tratan al prójimo con dulzura y sufren con paciencia sus defectos y agravios sin quejas, resentimientos ni venganzas.

Los que lloran y no obstante se llaman bienaventurados, son los que sufren con resignación las tribulaciones, los que se afligen por los pecados cometidos, por los males y escándalos del mundo, por verse lejos del cielo y por el peligro de perderlo.

Tienen hambre y sed de justicia los que ardientemente desean crecer de continuo en la divina gracia y en el ejercicio de las buenas obras.

Misericordiosos son los que aman en Dios y por amor de Dios a su prójimo, se compadecen de sus miserias así espirituales como corporales y procuran aliviarlas según su fuerza y estado.

Limpios de corazón son los que no tienen ningún afecto al pecado, viven apartados de él y principalmente evitan todo género de impureza.

Pacíficos son los que conservan la paz con el prójimo y consigo mismos y procuran poner en paz a los enemistados.2

Padecen persecución a causa de la justicia los que sufren con paciencia las burlas, improperios y persecuciones por la fe y ley de Jesucristo.

Los diversos premios que promete Jesucristo en las bienaventuranzas significan todos, con diversos nombres, la gloria eterna del cielo.

Las bienaventuranzas no sólo nos procuran la gloria eterna del paraíso, sino que también son medios de llevar una vida feliz, cuanto es posible en este mundo.

Los que siguen las bienaventuranzas reciben ya alguna recompensa aun en esta vida, porque gozan de una paz y contentamiento interior, que es principio aunque imperfecto de la eterna felicidad.

Los que siguen las máximas del mundo no son felices, porque no tienen la verdadera paz del alma y corren peligro de condenarse.     



1. Catecismo Mayor de San PíoX, Ed. Magisterio Español, Vitoria, 1973, p. 123-124.
2. N. R.: Evidentemente no se trata de una paz a cualquier precio, sino de aquella que es fruto de la justicia. Al dar a Dios la alabanza que Él merece y a cada uno lo que es suyo, se actúa con justicia y se obtiene la paz. En un mundo basado en las ofensas a Dios, como el nuestro, no se puede esperar una paz verdadera.



  




Artículos relacionados

De los devotos ejercicios diarios que se aconsejan al cristiano II
De las Virtudes Principales
Quien en Dios confía, no será confundido
De las Obras de Misericordia
De las Virtudes Principales II
De los Vicios Capitales y de otros pecados más graves
Las Virtudes Cardinales
De los dones del Espíritu Santo
Temor de Dios y misericordia
La Esperanza y la Caridad




Informe de sus aportes a la Alianza de Fátima ¿Necesita que alguien rece por usted? Advocaciones marianas en el Perú Suscríbase a nuestro boletín


COVID-19
¿El coronavirus es un castigo divino?
La pandemia y los grandes horizontes de Fátima
Mons. Athanasius Schneider: Nos gloriamos en las tribulaciones
Remedio seguro contra la “coronafobia”
Cardenal Raymond Leo Burke: Mensaje sobre el combate contra el coronavirus



Peregrinando
La Madonna de Monte Bérico
Remedio seguro contra la “coronafobia”
El Hijo de Dios condenado por el más arbitrario de los procesos
Santa Jacinta de Fátima: Centenario de su fallecimiento (1920-2020)
La actitud católica frente a la muerte y la concepción materialista
¿Cómo rezar bien el rosario en honor a la Virgen María?
Grandezas y glorias de San José
Presencia diabólica en el mundo de hoy
Los rostros de la Virgen en el Perú
La Visita a los Monumentos - Jueves Santo
Un remedio eficaz contra la amnesia religiosa



 



Tesoros de la Fe


Nº 221 / Mayo de 2020

Una promesa, una esperanza
Basílica de la Madonna de Monte Bérico

Basílica de Santa María de Monte Bérico, Vicenza (Italia), construida sobre el cerro que domina la ciudad



Solicite aquí la visita de la Virgen Peregrina de Fátima




Santoral

4 de junio

San Francisco Caracciolo, Confesor

+1608 Agnone (Italia). De noble familia napolitana, fundador de la Congregación de los Clérigos Regulares Menores. Tenía el don de profecía, siendo favorecido con éxtasis.

Más información aquí.

Santa Clotilde, Viuda.

+545, d.C. Tours (Francia). Siendo esposa de Clovis, Rey de los Francos, sus oraciones y ejemplos lo llevaron a la conversión, la misma que fue esencial después para constituir la Francia católica, una de las grandes glorias de la Edad Media. Viuda, presenció con dolor el asesinato de sus nietos por los propios padres (hijos de la Santa) para impedirlos reinar. Se retiró entonces hacia Tours, donde se entregó a la oración y penitencia por la conversión de los mismos.

Más información aquí.






Ayude a difundir el mensaje de Fátima
Alianza de Fátima | Donaciones | Solicite visita de la Virgen | Tienda Virtual

Campaña promovida por la Asociación Santo Tomás de Aquino
Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú
..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... .....