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«Tesoros de la Fe» Nº 133 > Tema “Las Virtudes Principales y de otras cosas necesarias que debe saber el cristiano”

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Conservar la paz en las dificultades


Después de transcribir algunas consideraciones de San Francisco de Sales* sobre el temor de Dios relacionado con la esperanza, continuamos con algunos pensamientos consoladores para los momentos de prueba.


Si cometemos alguna imperfección o pecado, nos espantamos, confundimos e impacientamos.

He ahí la fuente de nuestras inquietudes: sólo queremos consolaciones y nos desesperamos al tocar con el dedo nuestras miserias, nuestra nada y nuestras imbecilidades.

[Para vencer las inquietudes], tengamos la intención pura de querer en todo la honra de Dios y su gloria, hagamos lo poco que podamos para ese fin, según los avisos de nuestro padre espiritual, y dejemos a Dios el cuidado de lo demás. Quien tiene a Dios como objeto de sus intenciones y hace lo que puede, ¿para qué se atormenta? […]

Ser príncipe de la paz supone conservarla en medio de la guerra y vivir con dulzura en medio de las amarguras.

Todos los pensamientos que sobresaltan y agitan el espíritu no provienen de Dios; son tentaciones del enemigo y por eso es preciso expulsarlas y no darles importancia.

La humildad nos hace recibir dulcemente los trabajos, sabiendo que los merecemos. Cuanto al exterior, apruebo que todos los días se haga algún acto de humildad, por palabras o por obras; díganse palabras que salen del corazón, como humillándonos a un inferior; háganse obras, practicando cualquier oficio humilde, o servicio de casa. […]

¿Ignoráis que estamos en el mundo no para gozar, sino para padecer? Es en el cielo donde se goza la paz, y no en esta vida, donde conviene padecer. Sólo aquel que aquí no tuviese pasiones, no sufriría y sino gozaría lo que no es posible, porque, mientras vivamos tendremos pasiones, y sólo nos veremos libres de ellas después de la muerte. Es la opinión de los Doctores y de la Iglesia. Pero ¿por qué afligirnos, si nuestro triunfo nace del combate de nuestras ideas y pasiones? La agitación en el mar trastorna de tal forma los humores, que los que navegan no se dan cuenta de la incomodidad sino después de algún tiempo, por las convulsiones y vómitos que provoca. Uno de los grandes provechos de la aflicción es hacernos conocer nuestra nada, sobrenadar nuestras inclinaciones.

Estos grandes saltos y tentaciones tan fuertes no son permitidos por Dios sino contra las almas que Él quiere elevar a su puro y santo amor. 



* P. Jean-Joseph Huguet  S.M., Pensamientos Consoladores de San Francisco de Sales, Livraria Salesiana Editora, São Paulo, 1946, p. 130-133.

  




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Tesoros de la Fe


Nº 232 / Abril de 2021

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Gloria de la Iglesia y del Perú

Santo Toribio Alfonso de Mogrovejo, Arzobispo de Lima, Anónimo – Óleo sobre tela, Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires



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16 de abril

Santa Bernardita de Soubirous

+1879 + Nevers - Francia. Nació en Lourdes (Francia) en 1844. Hija de padres supremamente pobres. Desde el 11 de febrero de 1859 hasta el 16 de julio del mismo año, la Santísima Virgen se le aparece 18 veces a Bernardita. Nuestra Señora le dijo: "No te voy a hacer feliz en esta vida, pero sí en la otra". El 16 de abril de 1879, exclamó emocionada: "Yo vi la Virgen. Sí, la vi, la vi ¡Que hermosa era!" Y después de unos momentos de silencio exclamó emocionada: "Ruega Señora por esta pobre pecadora", y apretando el crucifijo sobre su corazón se quedó muerta. Tenía apenas 35 años.

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