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«Tesoros de la Fe» Nº 152 > Tema “Pío XII”

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Los objetos preciosos y la doctrina católica

Joyas de la Corona del Reino de Baviera, 1806. Tesoro del Palacio Residenz en Múnich, Alemania

VOSOTROS SABÉIS bien, dilectos hijos, que cuando nos es dado recibir grupos profesionales como es el vuestro [orfebres], no dejamos de poner en foco muy particularmente la importancia moral de sus actividades. (...)

Algunos podrían creer que vuestro arte es el fruto de una civilización demasiado refinada, en la cual ella no tendría más que una parte del todo accesoria y superficial. Sin embargo, acaso ¿no se han descubierto en algunos depósitos de la edad neolítica pequeños ornamentos de oro trabajados toscamente con instrumentos de piedra? Tumbas antiguas de varios milenios encierran a veces collares, anillos, brazaletes de fina factura, obras maestras de orfebres de aquellas épocas, que dan testimonio de un gusto, de una exquisitez y de una habilidad técnica considerable. Este arte se ha perpetuado a través de todos los periodos de la historia, según el ascenso o el declive de las civilizaciones. ¿No es, pues, ésta la prueba de que los trabajos de orfebrería corresponden a deseos profundos del hombre, ante todo a aquél de dar a un material precioso y durable una forma artística, o incluso a un recuerdo o idea una expresión imperecedera?

Trátese de un objeto ornamental, o de un instrumento destinado al servicio del hombre, su carácter raro o tal vez único confiere un especial esplendor a las personas que se sirven de él o a las circunstancias en las cuales es utilizado. ¿No es cierto también que en la vida de los individuos y de las sociedades hay coyunturas excepcionales, en que la belleza del aparato exterior debe corresponder a la vivacidad interior de los sentimientos? Cuando se quiere realzar más especialmente la dignidad de la persona humana y su eminente grandeza, o poner en evidencia los servicios que ella ha hecho a la comunidad, se recurre a las obras de vuestro arte, no sólo por su material precioso, sino sobre todo por su misma concepción y la perfecta ejecución, que reproducen excelentemente la idea que se quiere expresar. (...)

Por lo tanto, no sería justo juzgarlo en sí mismo inútil, o hasta nocivo; ver en él un insulto a la pobreza, y casi un desafío lanzado a aquellos que no pueden tener parte en él. Sin duda en este campo, más que en otros, es fácil el abuso. Muy a menudo, a pesar de los límites que la recta conciencia fija para el uso de las riquezas, se ve a algunos hacer gala de un lujo provocador, desprovisto de toda significación razonable y destinado solamente a la satisfacción de una vanidad, que ignora y, por eso mismo, insulta los sufrimientos y las necesidades de los pobres. Pero sería, por otro lado, injusto condenar la producción y el uso de objetos preciosos, siempre y cuando correspondan éstos a un fin honesto y conforme a los preceptos de la ley moral. Todo lo que contribuye al embellecimiento de la vida social, todo lo que pone en relieve sus aspectos jubilosos o solemnes, todo lo que hace resplandecer en las cosas materiales la perennidad y la nobleza del espíritu, merece ser respetado y apreciado.

 


S.S. PÍO XII, Discurso a los participantes del IV Congreso Nacional de la Confederación Italiana de Orfebres, 9 de noviembre de 1953.

 



  




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Tesoros de la Fe


Nº 221 / Mayo de 2020

Una promesa, una esperanza
Basílica de la Madonna de Monte Bérico

Basílica de Santa María de Monte Bérico, Vicenza (Italia), construida sobre el cerro que domina la ciudad



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Santoral

31 de mayo

Santísima Trinidad

+ . El misterio de la Santísima Trinidad consiste en que Dios es uno solo y en Él hay tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. El misterio de la Santísima Trinidad nos ha sido revelado por la Persona, palabras y acciones de Jesucristo. La Trinidad es el misterio más profundo. Jesús nos ha revelado los secretos del Reino de los Cielos. La suprema de sus enseñanzas es el secreto de Dios mismo. Nos ha hablado de la vida de Dios. Nos enseñó que Dios, siendo uno solo, hay en El tres Personas. Nos dijo sus nombres: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Jesucristo se presentó a Sí mismo como el eterno y divino Hijo de Dios. Afirmó que es el Hijo, el Unigénito del Padre, igual al Padre. Jesús reveló la tercera Persona divina, el Espíritu Santo. El Padre y el Hijo, después de la Resurrección, lo enviaron a la Iglesia. Jesús había prometido enviar la tercera Persona, Dios igual que El mismo y el Padre.

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Visitación de Nuestra Señora

+ . Anteriormente Fiesta de Nuestra Señora Reina. En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!» Y dijo María: «Engrandece mi alma al Señor...(Lucas 1:39-46) La celebración de la fiesta es iniciativa de San Buenaventura, franciscano, en 1263. El Papa Urbano VI (reinó de 1378-1389), la extendió a toda la Iglesia, pidiendo el fin del cisma que sufría la Iglesia.

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