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«Tesoros de la Fe» Nº 239

Palabras del Director  [+]  Versión Imprimible
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Noviembre de 2021 – Año XX

Estimados amigos:

En 1917, estallaron en Rusia las revueltas que condujeron a la Revolución Comunista. Ese mismo año tuvieron lugar las apariciones de la Santísima Virgen en Fátima.

Mientras que la Madre de Dios anunciaba, en el extremo occidental de Europa, acontecimientos de esperanza y de tragedia, en el otro confín del continente europeo se agitaba la revolución que obligó a abdicar al zar Nicolás II, terminó sacudiendo al mundo entero y causando la muerte de más de 100 millones de personas.

Así, en 1917 comenzó un conflicto de alcance universal, que podría denominarse “guerra de profetas”. Por una parte estaba la profecía de Fátima con la predicción de que Rusia esparciría sus errores por el mundo si la humanidad no se convertía; y por otra, la “profecía” infernal decretada por Lenin al promover una violenta persecución religiosa con el objetivo de extinguir la Iglesia Católica e instalar en el mundo un anti-orden gnóstico e igualitario.

Pero la misma Señora de Fátima que anunció los “errores de Rusia” también prometió el triunfo de su Inmaculado Corazón.

En el presente Tema del Mes, nuestro colaborador Luis Dufaur analiza los principales hechos ocurridos en el último siglo y explica la distinción entre las dos escuelas de profecía: la de la alienación y la de la desalienación.

Los “errores de Rusia” generaron la Segunda Guerra Mundial, revoluciones y conflictos en los cinco continentes.

Al analizar la Revolución Bolchevique desde la perspectiva del Mensaje de Fátima, se comprende mejor la razón de los castigos que se deflagraron en el pasado y el grandioso futuro que nos aguarda, si la humanidad finalmente se convierte y triunfa el Inmaculado Corazón de María.

Deseándoles, como de costumbre, una buena y provechosa lectura, me despido.

En Jesús y María,

 El Director



  




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Tesoros de la Fe


Nº 246 / Junio de 2022

El jardín de Picpus
y las carmelitas mártires de Compiègne

Las carmelitas de Compiègne asesinadas en 1794 durante la Revolución Francesa, Félix Gaudin, 1909 – Vidriera de la iglesia de Saint-Honoré d’Eylau, París



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Santoral

10 de agosto

San Lorenzo Diácono, Mártir.

+Siglo III Roma. Español de origen, fue el primero de los Siete Diáconos de Roma. El Papa San Sixto II le confió la administración de los bienes de la Iglesia. Negándose a entregar al prefecto de la ciudad esos bienes después del martirio de aquel Papa, fue cruelmente asado a fuego lento en una parrilla. Es uno de los más famosos mártires de la Ciudad Eterna, que le dedicó varias iglesias.



San Deodato, Confesor

+Siglo VI Roma. Era zapatero. “Según San Gregorio Magno, él distribuía durante el sábado todo cuanto había ganado en la semana precedente” (del Martirologio).



San Hugo de Montagú, Confesor

+1135 Francia. Monje de Cluny, fue electo Abad de San Germano de Auxerre, y después obispo de esa ciudad. Notable por su celo y fe, favoreció la naciente Orden del Císter.








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