El Perú necesita de Fátima Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas; por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará.
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«Tesoros de la Fe» Nº 127

Palabras del Director  [+]  Versión Imprimible
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Nº 127 - Julio 2012 - Año XI


Estimados amigos:

Cuatro décadas atrás, las páginas de los principales periódicos del mundo reprodujeron la fotografía que ilustra nuestra portada, en la que se observa a la Imagen Peregrina Internacional de la Virgen de Fátima en el preciso momento en que derramaba lágrimas en la ciudad de Nueva Orleáns, EE. UU.

¿Qué mensaje nos quería transmitir la Virgen de aquel modo tan pungente? Ni una palabra brotó de sus labios; pero su rostro maternal se inundó de lágrimas.

A consecuencia de aquel prodigioso hecho, la sagrada imagen quedó para siempre marcada por un vivísimo juego de fisonomías, sea de dolor, sea de consuelo, sea de esperanza.

De esa manera Ella renueva, constantemente, un postrer llamado para atender los pedidos de oración, penitencia y enmienda de vida formulados en 1917 a los tres pastorcitos.

En un interesante y documentado artículo de la sección Página Mariana, son esbozados los motivos que podrían haber desencadenado ese misterioso llanto. En él se analiza el triste e infortunado contexto en que tuvo lugar la lacrimación de la Virgen en Nueva Orleáns.

Pero, ¿no existen hoy como ayer motivos – quizá más alarmantes aún– para que la Madre de Dios llore?

Considerando la inmensa crisis moral y religiosa que abate al mundo contemporáneo, sin duda alguna, lo que más le debe causar dolor a María Santísima es la tremenda crisis que se desarrolla al interior del Cuerpo Místico de Cristo, la Santa Iglesia Católica.

Ante esa dramática situación, una sola actitud coherente nos cabe a los católicos: consolar a la Santísima Virgen con una empeñosa atención a sus pedidos en Fátima, y una indeclinable confianza en la promesa del triunfo final de su Inmaculado Corazón.

En Jesús y María,

El Director


  




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Tesoros de la Fe


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Las carmelitas de Compiègne asesinadas en 1794 durante la Revolución Francesa, Félix Gaudin, 1909 – Vidriera de la iglesia de Saint-Honoré d’Eylau, París



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9 de agosto

San Oswaldo de Nortumbria, Confesor

+642 Inglaterra. Huyendo hacia Escocia cuando su padre fue derrotado y muerto, se convirtió al cristianismo. Con ayuda celestial, derrotó a los reyes de Mercia y de Gales, reconquistando el reino de Nortumbria, del cual se tornó rey.



Santos Juliano, Mariano y Compañeros, Mártires

+Siglo VIII Constantinopla. Esos 10 eclesiásticos, por haber defendido el culto de las imágenes, sufrieron “innumerables tormentos y fueron muertos por la espada” (del Martirologio).



San Juan de Alvernia, Confesor.

+1322 . Movido desde la infancia por la Pasión de Cristo, este franciscano tuvo una existencia de enorme penitencia. Mandado para Alvernia, donde San Francisco había recibido los estigmas, predicaba a los peregrinos que allá acudían. A veces, el proprio Poverello le aparecía para moderarle las mortificaciones, y los Ángeles le hacían compañía.








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