El Perú necesita de Fátima No temáis soy el Ángel de la Paz. Rezad conmigo Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman.
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ISSN 1998-0558
(versión on line)
Colección


  Número 1
Enero de 2002

La Virgen de la Puerta

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  Número 2
Febrero de 2002

La Virgen de Chapi

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  Número 3
Marzo de 2002

Elogio a la lógica de San José

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  Número 4
Abril de 2002

Las Apariciones del Ángel de Fátima

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  Número 5
Mayo de 2002

No endurezcamos nuestros corazones a la voz de Fátima

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  Número 6
Junio de 2002

“He aquí el Corazón que tanto amó a los hombres”

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  Número 7
Julio de 2002

La Mamacha Carmen de Paucartambo

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  Número 8
Agosto de 2002

Assumpta est Maria in Coelum
Portada: Y la Virgen María fue asunta a los Cielos...

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  Número 9
Septiembre de 2002

La Santísima Virgen de Cocharcas

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  Número 10
Octubre de 2002

Nuestra Señora del Rosario, la Patrona del Perú

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  Número 11
Noviembre de 2002

Un Auxilio venido del Cielo, la Medalla Milagrosa

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  Número 12
Diciembre de 2002

Nuestra Señora de Guadalupe

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Informe de sus aportes a la Alianza de Fátima ¿Necesita que alguien rece por usted? Advocaciones marianas en el Perú Suscríbase a nuestro boletín


COVID-19
¿El coronavirus es un castigo divino?
La pandemia y los grandes horizontes de Fátima
Mons. Athanasius Schneider: Nos gloriamos en las tribulaciones
Remedio seguro contra la “coronafobia”
Cardenal Raymond Leo Burke: Mensaje sobre el combate contra el coronavirus



Peregrinando
En este siglo de confusión, oh Madre del Buen Consejo, ruega por nosotros
Navidad
Fátima y el comunismo: dos profecías irreconciliables
150 años de la Comuna de París
San Juan Masías
Rosa de Santa María
Iglesia y Estado: ¿unión o separación?
Remedio eficaz contra los males contemporáneos
Las glorias de María
Santo Toribio de Mogrovejo
La Sagrada Túnica de Nuestro Divino Redentor
Santa Bernadette Soubirous
Corrupción en la sociedad: ¿Existe una solución?
Fiesta de gloria y de paz
Intransigencia de los Santos: irreductible fidelidad a su misión
Cristiandad
El ángel de la guarda, nuestro verdadero amigo
La Asunción de María Santísima
¡Vade retro Satanás!
El Santísimo Sacramento de la Eucaristía
La Madonna de Monte Bérico
Remedio seguro contra la “coronafobia”
El Hijo de Dios condenado por el más arbitrario de los procesos
Santa Jacinta de Fátima: Centenario de su fallecimiento (1920-2020)
La actitud católica frente a la muerte y la concepción materialista
¿Cómo rezar bien el rosario en honor a la Virgen María?
Grandezas y glorias de San José
Presencia diabólica en el mundo de hoy
Los rostros de la Virgen en el Perú
La Visita a los Monumentos - Jueves Santo
Un remedio eficaz contra la amnesia religiosa
Santidad: la verdadera gloria de Francisco y Jacinta



 



Tesoros de la Fe


Nº 241 / Enero de 2022

¡Confianza, confianza!
Madre del Buen Consejo, ruega por nosotros

La tormenta en el mar de Galilea, Rembrandt, 1633 – Óleo sobre lienzo, robado en 1990 del Museo Isabella Stewart Gardner, Boston.



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Santoral

25 de enero

Conversión de San Pablo Apóstol

+ . Al caer del caballo, el perseguidor de los cristianos se convirtió y se tornó en Apóstol. Instruido por el propio Cristo Jesús, fue uno de los más ardorosos propagadores del cristianismo. Sumiso al Papado, supo, sin embargo, resistir a San Pedro con respeto y firmeza en la cuestión de los judaizantes. Demostrando gran elevación de alma, San Pedro acabó por darle la razón.

Más información aquí.

D. Pablo de Olavide y Jaúregui

+(1725-1803) Perú. Jurista y escritor limeño de renombre universal. Llevó una vida rocambolesca, perseguido por la Inquisición y seducido por la Ilustración. Adhirió a las ideas de la Revolución Francesa, de las cuales después se retractó en su obra El Evangelio en triunfo (1797): “Un destino tan triste como inestable, me condujo a Francia, mejor hubiera dicho me arrastró. Yo me hallaba en París el año de 1789 y vi nacer la espantosa revolución que en poco tiempo ha devorado uno de los más hermosos y opulentos reinos de Europa. [...] Cuanto más pienso en este inesperado suceso de Francia, tanto más me sorprendo y me confundo. Nada podrá anunciar tan repentino y absoluto trastorno. Porque, señores no nos engañemos, esta revolución no ha sido como ninguna de las otras (pues) ataca al mismo tiempo el trono y el altar”.








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Campaña promovida por la Asociación Santo Tomás de Aquino
Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú
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