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Los pedidos de la Virgen



Nuestra Señora dijo en la aparición de julio: — “Vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora de los primeros sábados”.

El mensaje de Fátima no estaba, pues, definitivamente concluido con el ciclo de las apariciones de Cova da Iría.

La Comunión Reparadora

El día 10 de diciembre de 1925, la Santísima Virgen se le apareció a la Hna. Lucía en su celda, en la Casa de las Doroteas, en Pontevedra. Poniéndole una de las manos en el hombro, le mostró un corazón rodeado de espinas, que tenía en la otra mano y le dijo:

— “Mira, hija mía, mi Corazón rodeado de espinas que los hombres ingratos, a cada momento, me clavan con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, haz algo por consolarme y di que a todos aquellos que durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la sagrada comunión, recen el rosario y me acompañen quince minutos meditando sus misterios con el fin de desagraviarme, yo prometo asistirlos en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para su salvación”.

La consagración de Rusia

El día 13 de junio de 1929, la Hna. Lucía tuvo una visión de la Santísima Trinidad y del Inmaculado Corazón de María, durante la cual Nuestra Señora le comunicó que:


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“Ha llegado el momento en que Dios pide que el Santo Padre haga en unión con todos los obispos del mundo, la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón; promete salvarla por este medio. Son tantas las almas que la justicia de Dios condena por los pecados cometidos contra mí que vengo a pedir reparación: sacrifícate por esta intención y ora”.

La vidente siempre sustentó, hasta mediados de 1989, que ninguna de las consagraciones realizadas había sido “válida” (tomada esta palabra en el sentido de atender los requisitos manifestados por la Santísima Virgen a ella). Desde entonces, sin embargo, la Hna. Lucía ha venido reconociendo la validez de la consagración hecha por el Papa Juan Pablo II en Roma, el 25 de marzo de 1984.     


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