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«Tesoros de la Fe» Nº 118 > Tema “Ambientes, Costumbres, Civilizaciones”

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La verdadera santidad es fuerza de alma y no debilidad sentimental


Plinio Corrêa de Oliveira


La Iglesia enseña que la verdadera y plena santidad es el heroísmo de la virtud. La honra de los altares no es concedida a las almas hipersensibles, débiles, que huyen de los pensamientos profundos, del sufrimiento pungente, de la lucha, en fin, de la cruz de Nuestro Señor Jesucristo. Acordándose de las palabras de su Divino Fundador, “el Reino de los Cielos es de los violentos” (Mt. 11, 12), la Iglesia sólo canoniza a los que en vida combatieron auténticamente el buen combate, arrancando el propio ojo o cortando el propio pie cuando causaba­ escándalo, y sacrificando todo para seguir únicamente a Nuestro Señor Jesucristo.

En realidad, la santificación implica el mayor de los heroísmos, pues supone no sólo la resolución firme y seria de sacrificar la vida si fuere necesario, para conservar la fidelidad a Jesucristo, sino más todavía, la de vivir en la tierra una existencia prolongada, si ello le place a Dios, renunciando en todo momento a lo que más se quiere, para apegarse apenas a la divina voluntad.


Cierta iconografía, lamentablemente muy frecuente, presenta a los santos bajo un aspecto muy diferente: criaturas blandas, sentimentales, sin personalidad ni fuerza de carácter, incapaces de ideas serias, sólidas y coherentes, almas llevadas apenas por sus emociones y por ello totalmente inadecuadas para las grandes luchas que la vida terrena trae siempre consigo.

*     *     *

La figura de Santa Teresita del Niño Jesús fue especialmente deformada por la mala iconografía. Rosas, sonrisas, sentimentalismo inconsistente, vida suave, despreocupada, huesos de azúcar y sangre de miel, es la idea que nos dan de la grande, de la incomparable santa.

¡Cómo todo esto difiere del espíritu vasto y profundo como el firmamento, rutilante y ardiente como el sol, y sin embargo tan humilde, tan filial, con que se toma contacto cuando se lee la Historia de una Alma!

*     *     *

Nuestros dos clichés presentan, por así decir, a dos “teresitas”­ diferentes y hasta opuestas una de la otra. La primera nada tiene de heroico: es la Teresita insignificante, superficial, almibarada, de la iconografía romántica y sentimental. La segunda es la Teresita auténtica, fotografiada poco antes de su muerte. La fisonomía está marcada por la paz profunda de las grandes e irrevocables renuncias. Los trazos tienen una nitidez, una fuerza, una armonía que sólo las almas de una lógica de hierro poseen.


La mirada habla de dolores tremendos, experimentados en lo que el alma tiene de más recóndito, pero al mismo tiempo deja ver el fuego, el aliento de un corazón heroico, dispuesto a avanzar cueste lo que cueste.

Contemplando esta fisonomía fuerte y profunda, como sólo la gracia de Dios puede transformar el alma humana, se piensa en otra Faz: la del Santo Sudario de Turín, que ningún hombre podría imaginar y tal vez ninguno ose describir. Entre la Faz del Señor muerto, que es de una paz, una fuerza, una profundidad y un dolor que las palabras humanas no consiguen expresar, y el rostro de Santa Teresita, hay una semejanza imponderable pero inmensamente real.

¿Y qué tendrá de extraño que la Santa Faz haya impreso algo de sí en el rostro y en el alma de aquella que en religión se llamó precisamente Teresa del Niño Jesús y de la Sagrada­ Faz?   





  




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Tesoros de la Fe


Nº 230 / Febrero de 2021

Sta. Bernadette Soubirous
La vidente de la Virgen de Lourdes

Urna de cristal con los restos mortales de santa Bernadette Soubirous, en la capilla del antiguo convento de Saint-Gildard, en Nevers (Francia)



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Santoral

24 de febrero

San Lázaro, monje

++ Entre 856 y 867 . Pintaba íconos o imágenes en Constantinopla, en el reinado de Teófilo, un iconoclasta furioso. Este mandó lanzarlo a una cloaca, de donde consiguió escapar, volviendo después a pintar. El emperador mandó entonces que le fuesen quemadas las palmas de las manos, pero la emperatriz Teodora lo escondió en una iglesia, lo curó y consiguió reestablecerlo. Lázaro fue encargado de llevar a Roma la noticia de que la emperatriz Teodora resolvió la discusión a favor del culto a las imágenes. Se dice que él murió en un naufragio.



Beata Ascensión Nicol y Goñi MDR

+(1868-1940) Perú. Religiosa dominica española, primera misionera en la Amazonía peruana. En 1920, junto a Mons. Ramón Zubieta, obispo del Vicariato de Puerto Maldonado, fundó la Congregación de Hermanas Misioneras Dominicas del Rosario. Fue beatificada en Roma el 14 de mayo de 2005.








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