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«Tesoros de la Fe» Nº 144 > Tema “Ambientes, Costumbres, Civilizaciones”

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La impregnación de las alegrías de la Navidad

Plinio Corrêa de Oliveira

“La alegría propia de la Navidad es toda hecha de luz — es el Lumen Christi, la luz de Nuestro Señor Jesucristo que brilló en la tierra en la noche de Navidad”. En la foto, nacimiento de tamaño natural que el 2011 decoró la Plaza de San Pedro, compuesto de figuras provenientes del que fue exhibido en 1842 en la iglesia romana de Sant’Andrea della Valle por San Vicente Palotti.

La fiesta de la Santa Navidad tiene el privilegio —al menos es la impresión personal que tengo— de interrumpir el tiempo. Una persona puede estar en la peor situación aflictiva; al llegar la Navidad, se abre como que un paredón y las desgracias quedan del otro lado. ¡Repican las campanas, la Navidad comenzó! ¡Cristo nació: alegría para todos los hombres!

Una alegría que no es la alegría vulgar del hombre que hizo un buen negocio, que venció una jugada política o se ganó la lotería. No. Es una alegría mucho más interna, mucho más leve, toda hecha de luz. Mientras que las otras alegrías están hechas de cosas palpables y de segundo orden, la alegría propia de la Navidad es toda hecha de luz — es el Lumen Christi, la luz de Nuestro Señor Jesucristo que brilló en la tierra la noche de Navidad. Luz que nunca más, año tras año, dejó de brillar, trayendo una verdadera alegría, una verdadera paz de alma hasta para las personas más atormentadas.

En la época de mi infancia, la noche de Navidad era un paréntesis luminoso, lleno de algo que no se consigue describir, pero que todos sentían: era aquella suavidad, aquella paz, aquella dulzura que daba la impresión de que todo el cielo estrellado de la noche estaba como que impregnando la tierra de perfumes. Las campanas tocaban, el sonido se difundía y el júbilo impregnaba hasta los jardines. ¡Era una alegría enorme que circundaba a todos los hombres, porque Cristo nació, nació en Belén!




  




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Nº 230 / Febrero de 2021

Sta. Bernadette Soubirous
La vidente de la Virgen de Lourdes

Urna de cristal con los restos mortales de santa Bernadette Soubirous, en la capilla del antiguo convento de Saint-Gildard, en Nevers (Francia)



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Santoral

1 de marzo

San Albino de Angers

+550, d.C. + Angers. Albino fue obispo de la diócesis de Angers entre el año 529 y el 550, fecha de su muerte. Había nacido en la región de Vannes hacia el 470 en el seno de una familia acomodada, se convirtió en abad a los treinta y cuatro años de edad, cargo que mantuvo hasta que en el año 529 fue elegido para ocupar el cargo de obispo de Angers. Próximo al rey merovingio Childeberto (511-558), convocó un concilio en Orleans en el año 538. Murió el año 550 y su cuerpo recibió sepultura en la iglesia dedicada inicialmente a Saint-Germain de Auxerre en Angers, levantada por Childeberto y San Germán de París, que a raíz del traslado del cuerpo de San Albino, sería conocida más adelante con la advocación de San Albino.








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