El Perú necesita de Fátima Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas; por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará.
CampañasTienda VirtualTesoros de la FeDonaciones



«Tesoros de la Fe» Nº 12 > Tema “Adviento y Navidad”

Especiales  [+]  Versión Imprimible
AbcAbcAbc

Será llamado Príncipe de la Paz

y su Reino no tendrá fin...

Plinio Corrêa de Oliveira

La Virgen y el Niño Jesús (detalle), Fray Angélico, siglo XV — Museo de San Marcos, Florencia


No hay ser humano más débil que un niño. No hay habitación más pobre que una gruta. No hay cuna más rudimentaria que un pesebre. Sin embargo, este Niño, en aquella gruta, en aquel pesebre, habría de transformar el curso de la Historia.

¡Y qué transformación! La más difícil de todas, pues se trataba de orientar a los hombres en el camino más opuesto a sus inclinaciones: la vía de la austeridad, del sacrificio, de la Cruz. Se trataba de convidar para la Fe a un mundo descompuesto por las supersticiones, por el sincretismo religioso y por el escepticismo completo. Se trataba de convidar para la justicia a una humanidad inclinada a todas las iniquidades. Se trataba de convidar al desapego a un mundo que adoraba el placer bajo todas sus formas. Se trataba de atraer hacia la pureza a un mundo en que todas las depravaciones eran conocidas, practicadas, aprobadas. Tarea evidentemente inviable, pero que el Divino Niño comenzó a realizar desde el primer instante en esta tierra, y que ni la fuerza del odio, ni la fuerza del poder, ni la fuerza de las pasiones humanas podría contener.

Dos mil años después del Nacimiento de Cristo, parecemos haber vuelto al punto inicial. La adoración del dinero, la divinización de las masas, la exasperación del gusto de los placeres más vanos, el dominio despótico de la fuerza bruta, las supersticiones, el sincretismo religioso, el escepticismo, en fin, el neo-paganismo en todos sus aspectos invadieron nuevamente la tierra. Y de la gran luz sobrenatural que comenzó a resplandecer en Belén muy pocos rayos brillan aún sobre las leyes, las costumbres, las instituciones y la cultura. Mientras tanto crece sorprendentemente el número de los que se rehúsan con obstinación a oír la palabra de Dios, de los que por las ideas que profesan, por las costumbres que practican, están precisamente en el polo opuesto a la Iglesia.

Asombra que muchos pregunten cuál es la causa de la crisis titánica en que el mundo se debate. Basta imaginar que la humanidad cumpliese la ley de Dios, que ipso facto la crisis dejaría de existir. El problema, pues, está en nosotros. Está en nuestro libre arbitrio. Está en nuestra inteligencia que se cierra a la verdad, en nuestra voluntad que, solicitada por las pasiones, se rehúsa al bien. La reforma del hombre es la reforma esencial e indispensable. Con ella, todo estará hecho. Sin ella, todo cuanto se hiciere será nada.

Y no terminemos sin descubrir una enseñanza más, suave como un panal de miel. Sí, hemos pecado. Sí, inmensas son las dificultades que nos deparan para volver atrás, para subir. Sí, nuestros crímenes y nuestras infidelidades atrajeron merecidamente sobre nosotros la cólera de Dios. Pero, junto al pesebre, está la Medianera clementísima, que no es jueza sino abogada, que tiene hacia nosotros toda la compasión, toda la ternura, toda la indulgencia de la más perfecta de las madres.

Puestos los ojos en María, unidos a Ella, por medio de Ella, pidamos en esta Navidad la gracia única, que realmente importa: el Reino de Dios en nosotros y en torno de nosotros.

Todo lo demás nos será dado por añadidura.     



Extracto del artículo “Et vocabitur Princeps Pacis, cujus regni non erit finis”, Catolicismo n° 24, Diciembre de 1952.



  




Artículos relacionados

Noche silenciosa, noche sagrada
Cómo nació el Panettone
Los tres Reyes Magos camino de Belén
Fiesta de Gloria y de Paz
Preparándose para la Navidad
El correo del Niño Jesús
Un alma afligida
Diálogo entre la mula y el buey
La inocencia y el sentido de lo maravilloso
Apareció la bondad y el amor de Dios nuestro Salvador hacia los hombres




Informe de sus aportes a la Alianza de Fátima ¿Necesita que alguien rece por usted? Advocaciones marianas en el Perú Suscríbase a nuestro boletín


Peregrinando
Invitación al rosario del 13 de mayo
Juicio y condenación de Jesucristo, una farsa sórdida y grotesca
Grandezas y glorias de San José
El Islam y el suicidio de Occidente
San Ildefonso de Toledo
Súplica junto al Pesebre
Fallece redactor de la columna “La Palabra del Sacerdote”
La “ola celeste”: una ola celestial, una ola mariana
Presencia diabólica en el mundo de hoy
Los rostros de la Virgen en el Perú
La Visita a los Monumentos - Jueves Santo
Un remedio eficaz contra la amnesia religiosa



 



Tesoros de la Fe


Nº 208 / Abril de 2019

El Señor de la Justicia
Condenado a muerte tras un proceso infame e ilegal

El Señor de la Justicia, Basílica de Nuestra Señora del Rosario (Santo Domingo), Lima



Solicite aquí la visita de la Virgen Peregrina de Fátima




Santoral

21 de abril

San Anselmo de Canterbury, Obispo, Confesor y Doctor de la Iglesia

+1109 Inglaterra. Italiano de origen, Arzobispo de Canterbury, fue perseguido y desterrado por el monarca, por defender los derechos de la Iglesia. Fue el verdadero creador de la Escolástica, la cual orientó definitivamente los estudios filosóficos.

Más información aquí.






Ayude a difundir el mensaje de Fátima
Alianza de Fátima | Donaciones | Solicite visita de la Virgen | Tienda Virtual

Campaña promovida por la Asociación Santo Tomás de Aquino
Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú
..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... .....